Lily Allen – It's not me, it's you
Después de sonar en todas partes con “Alright, Still” (2006), Lily Allen se emborrachó en las fiestas de famosos, estuvo embarazada, peleó con Katy Perry por fome y nos mostró su tercer pezón. Eso nos hizo pensar que su música era más transgresora de lo que realmente es, cuando la gracia de la inglesa siempre fue sonar muy fresca con un par de buenas ideas. Ahora regresa con “It’s not me, it’s you”, trabajo que sigue sonando fresco y que cambia la facha urbana por el preciosismo, tal como muestra el video de “The Fear”. Como nada es casual, el cambio de ropa es también un cambio de sonido. En su segundo disco Allen se viste delicada, rebosante de teclados y arreglos electrónicos en canciones que van a la segura, pero que corren un pequeño riesgo en su estilo.
Y es que centrar doce canciones alrededor del electro-pop podría ser un suicidio para una figura que en su debut parecía estar demasiado atenta de las oportunidades creativas del pop. Lily Allen se atreve y con la ayuda de Greg Kurstin (el mismo que produce a Britney Spears o Flaming Lips) mezcla su voz con guitarras acústicas, banjos y suaves baterías que sirven para completar una rica línea melódica de teclados y programaciones. A eso se suma la capacidad de Allen para escribir sobre las drogas, la sociedad y cómo no, el amor. Con esas fortalezas, el desafío de acercar la electrónica al pop de colegiala le resulta e incluso sorprende en los muchos momentos lúdicos y emotivos de este disco.
Uno de ellos es “Everyone’s At It”, en donde se pregunta quiénes son más honestos, si ella que reconoce que jala, o los que van al doctor a suplicar pastillas para dormir. También las declaraciones tipo “Not Fair”, carta abierta al muchacho que la trata muy bien, pero que en la cama no la hace gritar; o la simpaticona “Fuck You”, al parecer dedicada a George W. Bush, pero que a larga es una práctica manera de mandar a la mierda a homófonos y conservadores. Otras baladas como “I could say” o “Chinese” están muy bien como ejemplos de romanticismo atormentado. Incluso la simplona “Him”, sorprende por exponer su adolescente relación con la fe.
Fuera de los buenos momentos del disco, el paso que da Lily Allen es casi imperceptible si pensamos que en “It’s not me, it’s you” no rompe ningún molde ni aparece con nuevos sonidos para enganchar a la prensa o los blogs. La gracia de eso es que se aleja del rol de estrella de myspace para entretener con una obra que gana más por su fondo que por su forma.


Ya se veia venir,despues de alejarse de Mark Ronson como productor se arriesgo y demasiado a hacer lo que hizo en este disco.Yo soy un gran admirador de su musica y el primer trabajo me rompio la cabeza,excelente.Y ahora dejo el ska para un electro que me esta costando digerir,pero que no pierde su esencia de lily y nos trae una madurez y frescura irresistible que me tienta a comprarme tambien este cd.buen blog