Malabia y el pop adulto
Javiera Parra, Cristián López y Ángela Acuña son Malabia. Juntos publicaron un debut homónimo el año pasado que captó la atención de la prensa por diversos motivos. El primero: Parra presentaba nuevo trabajo, después de años sin tocar con Los Imposibles. El segundo: la cantante argumentó que ahora se despegaba del básico pop guitarrero para entregar pop maduro, adulto. La etiqueta venía como anillo al dedo para el mercado y para los comentaristas chilenos que de seguro aceptaron el disco promocional y la gacetilla de Feria Music. Lo cierto es que Malabia tiene muchos logros, pero ninguno de ellos es alcanzar un nuevo estado de composición maduro o de avanzada. La banda no es más que la prolongación de Javiera y Los Imposibles, con estupendos arreglos, pero con una lírica que mantiene el espíritu sub 17 de “Te amo tanto” o “Autopsia”.
“Malabia” está compuesto por diez canciones. Una de ellas es “La espera”, que aparecía en la apertura de “Cárcel de mujeres 2″. El resto son canciones inéditas, marcadas por el cello de Acuña, antigua colaboradora de Javiera y Los Imposibles. El disco propone desde la portada un acercamiento al pop de autores ya mayorcitos, que prefieren el bar y la bohemia a la fiesta rancia y ruidosa. Es en las melodías de “Malabia” donde se expresan estas ganas de parecer adultos, refinados y estéticamente presentables: distorsiones pausadas, baterías pirateadas de Portishead y mucho cello, seguramente porque el cello da ese aire señorial que andan buscando. En ese nivel el grupo acierta bastante, pero si lo pensamos bien, no es muy difícil que lleguen a este sonido, sabiendo que las canciones son fruto de muchos años de escribir para teatro y cine. La contención y aires de fineza de los temas se entienden desde ahí.
Sin embargo, el sonido también es heredero de Javiera y los Imposibles, banda que alcanzó la cumbre sónica con su disco de covers “A.M.” (2001). Por eso, “Malabia” se parece más al disco que Los Imposibles nunca llegaron a publicar que a un proyecto de treintones que se creen compositores que vienen de vuelta en esto del duro camino del artista.
Para bien y para mal, las canciones de “Malabia” son hijas de la etapa de Los Imposibles. Todas están compuestas en base a tibios recursos instrumentales, como trompetas, metales y guitarras, que insisto están muy bien, pero que solapan las rimas básicas e infantiles de estos adultos-jóvenes. “Yo te espere de nacimiento/ y tu dulzor me sabe a viento”, canta Parra en “Amor extraño”; “No me imagino la vida sin poderte abrazar/ No me imagino / No me imagino no darte lo que atesoré en mi mar” repite en “No me imagino”. Estos recursos, que aparecen en todos los discos de Javiera y Los Imposibles, no pueden ser entendidos como un paso adelante o una separación. Al contrario, no son más que claras reiteraciones de un sonido y una poesía que se vende como algo que no es. Y a eso hay que sumarle que son el mantenimiento de la típica estructura de pop romántico hecho aquí y en cualquier parte del mundo.
Entonces, que Javiera Parra insista que este es un camino distinto a lo antes hecho es muy cara dura. Y mucho más lo son los periodistas que le creen y comparten la farsa con el único objetivo de titular que alguien ha sacada un disco “maduro” en Chile. ¿Qué onda? ¿Tanto temor tiene Parra y compañía de parecer pendejos, si ya lo hicieron por años? ¿Tanto le cuesta a la prensa revisar la corta producción de Los Imposibles y comparar? Como no es muy difícil adivinar la respuesta, estamos ante una nueva y absurda jugada mercantil que reina en un mundo de comentaristas musicales chilenos, vagos e ignorantes.


“estamos ante una nueva y absurda jugada mercantil que reina en un mundo de comentaristas musicales chilenos, vagos e ignorantes.”
NOTABLE!
Qué rimas más horribles; lamento referirme así a Malabia, pero los encuentro simplemente fomeques. En la Cumbre, vaya que lo estuvieron.
Siempre he dudado de la verdadera calidad como compositora de Javiera Parra; me cae bacán y me gusta mucho lo que hizo con los Imposibles, pero dudo de ella porque sé hasta qué punto estaban intervenidos por Alvarito Henríquez. Ella era, al fin y al cabo, una intérprete no más, de gran parte de los hits. Entonces poco vale decir “hey, qué gran compositora es”, si hizo poco y sus máximos aciertos siempre tienen a un Henríquez o a un Cuti Aste detrás.
Las opiniones sobre los chicos de la prensa me las ahorro; don Padrino ya lo dijo todo.
yo a javiera cereceda la llevo bajo la piel todos los días
no, mentira
me gusto mucho ese disco, no tanto como con los impossibles, pero es bacán.
MALA-ZO
jaja, recién caché que era un juego de palabras.
sordos e ignorantes.
insensibles, acomplejados, resentidos..se nota que ni siquiera escucharon el disco de malabia.que aburridos son. besos.
oye pero que les pasa…
no hay respeto…
–
los periodistas de verdad ponen su nombre y apellido en sus escritos.
Me parece curioso decir “baterías pirateadas de Portishead” cuando Portishead ya usaba mucha bateria pirateada y samples.
A mí en lo personal no me gustó el disco completo pero lo encuentro muy bueno globalmente. Encuentro que si hay crecimiento en la escritura comparado con lo anterior de los imposibles. Figuras de estilo mucho más elaboradas y sobreentendidos muy poéticos.
Me parece que rabias mucho ante algo que supuestamente te debería dar lo mismo. Si no te gusta no veo porque deberías tratar de convencer al mundo entero de que es malo el producto, es tan solo tu punto de vista y muy poco fundamentado a mi juicio por lo demás.
Respetemos y difundamos arte.
Y estoy muy de acuerdo con Caso.
Aunque parece que llego un año después nunca es tarde x) no?
ƒ.