Yeah Yeah Yeahs – It's Blitz!
“It’s Blitz!”,el tercer disco de Yeah Yeah Yeahs (YYYs), sería publicado recién en abril, pero como se filtró muchísimo antes, la banda decidió lanzarlo hoy en Estados Unidos, al menos para su venta digital.Dejando de lado que este es un ejemplo de cómo el mercado se ajusta a los vicios de Internet, la aparición tan temprana de este disco supone que hay gran interés en el trabajo que están realizando los YYYs. Dos producciones anteriores los avalan, aunque sean muy distintas entre sí, y además “Zero”, el promocional de “It’s Blitz!”, logró generar varios comentarios sobre el nuevo sonido de la banda, sobre todo por la evidente presencia de sintetizadores. Pues bien, la sorpresa no es tanta después de escuchar el resto. Al final, lo que aparenta ser el disco más evolucionado de YYYs se queda en la pequeña farsa inicial, con mucho dance y mucha furia, pero que luego cede espacio a momentos pausados y poco sabrosos.
Desde su debut en 2003 con “Fever to tell”, YYYs recibió excelentes críticas por el fresco sonido que los caracterizaba. La guitarra de Nick Zinne fue muy bien valorada y Karen O saltó a la fama por un carisma pirateado, pero efectivo. Ya en esos tiempos, “Maps” era una canción lenta que expresaba la preferencia del trío (que completa Brian Chase en la batería) por hablar de amor, pero desde un rincón oscuro, aunque siempre muy estilizado y a la moda. Seis años después, la muletilla de esa búsqueda invade “It’s Blitz!” en temas como “Skeleton”, “Runway” o “Little Shadow”, las que se refieren a las miserias sentimentales de sujetos desfachatados e insanos. Son esas intenciones, que más se acercan a la soledad y el abandono, las que quedan reflejadas en estas débiles canciones sentimentales que están al filo de sucumbir ante la cursilería.
La gran derrota se evidencia en la producción. Los detalles electrónicos muchas veces sobran (el final de Runway por ejemplo) y restan espacio a la guitarra que siempre fue la mejor arma de YYYs. Al mismo tiempo, el disco abusa en dilatar muchas canciones, maña que ya olía mal en “Show Your Bones” -el segundo trabajo de la banda- y que ahora reina como supuesto recurso para el desarrollo del álbum. Algunos cortes como “Shame and Fortune” o “Dull life” sufren por esto, pues parten como avión pero terminan sin ningún brillo.
Estas falencias arruinan las ganas de YYYs por hacer un disco de vasto alcance, quizás el más pop de su carrera. El inicio con “Zero”, “Heads will roll” y “Soft Shock” es un ejemplo del pop disfrazado de rock ochentero que están haciendo y de paso las canciones son las cumbres del disco, pero no bastan para romper huevos, ni menos para electrizarnos como antes. Pasa que los YYYs tienen que ceder ante las filtraciones de sus discos, pero también ante la posibilidad de mantener la energía (ni siquiera el descontrol) que antes les quedaba muy bien. A cambio, siguen con las mejores tenidas y con un look que en apariencia gusta de la penumbra, pero que es pura sumisión y buena conducta

