Cuti Aste – Estatuas de Sal
Saber que Cuti Aste saca un disco como solista puede provocar: a) indiferencia absoluta porque este personaje nunca ha llamado la atención de nadie más que de sus propios amigos músicos, b) intriga por conocer cómo son las canciones que por primera vez firma con su nombre y sobre todo con su voz uno de los tipos que siempre estuvo en todas, pero que nunca concretó nada en solitario. En gugulson somos muy inquietos así que nos dejamos llevar por las dudas y nos conseguimos “Estatuas de Sal”, el disco que por estas semanas tiene a la gente de Oveja Negra tratando de meterlo en los medios a toda costa. Y como lo están logrando acá le damos otra vitrina y nos referiremos a él. Para que todos se queden tranquilos el disco no merece mucho la pena, de hecho la gran sorpresa es cómo un compositor con tanto “carrete” se demoró muchos años en sacar un disco tan poco agraciado y lleno de canciones sin motivos ni argumentos.
“Estatuas de sal” lo forman once canciones, todas inéditas salvo “Y esperaré”, un tema que Javiera y Los Imposibles grabó para su debut, “Corte en Trámite” (1995). Al tiro hay que decir que la versión que ahora muestra Cuti Aste destaca por una hermosa orquestación, pero termina por congelar todo el sentimiento de la letra, convirtiéndose en un aburrido cover. Entonces, si el propio autor realiza una versión de sí mismo tan insípida, las esperanzas por el resto del álbum no pueden ser muchas. La mayoría de las expectativas también se acaban al escuchar la voz de Aste, cuyo timbre es tan nasal que a ratos parece que escuchamos a un amateur con aires de cantante. Dejando de lado eso -que hasta podría ser su sello-, los diez temas restantes cojean por igual: todos hablan de su mundo, desde relaciones amorosas hasta el pan con mantequilla que se come por las mañanas en un eterno devenir de rimas básicas y simplonas que ni Sergio Lagos se atrevería a publicar. Ejemplos para el deleite son “Por fin llovió”, “Una vez más” y “Yo no creo que sea tan así”, cumbres de la extraña poesía del autor.
Fuera de esta escritura sin brillo que marca las canciones de Cuti Aste, lo que queda es el sonido. Ahí tienen espacio la montaña de instrumentos y arreglos que invaden cada segundo del disco: guitarras, teclados, programaciones, percusiones, orquestas, coros, vientos, etc… Ah, porque en eso el disco es majadero: Cuti Aste ante todo compone y tiene el talento suficiente para recurrir a la cueca cuando le interesa o al pop electrónico cuando así le parece. ¡Patrañas! Su aspiraciones son tan grandes que se desdobla con el único fin de demostrar que es bueno haciendo canciones y la verdad es que lo suyo no es la mezcla exitosa entre lírica y música.
Con este panorama, con una producción de eternos cuarenta minutos, con canciones más que olvidables, la pregunta que surge es ¿quién necesita de un autor de rimas de manual y de melodías sin gracia? Nadie y el daño que provoca justificar que este disco es bueno sólo porque es de Cuti Aste es tremendo, pues mantiene a la música chilena en un círculo eterno de conformismo creativo. Es muy difícil argumentar que “Estatuas de sal” es un disco arriesgado y la prensa está cayendo en el lugar común de levantar este disco como un ejemplo de emancipación del eterno colaborador del rock chileno. Al mismo tiempo se sustentan entrevistas donde el cantante tiene la cara para declarar que él hace canciones con “contenido”, algo así como pop denso, con un mensaje algo más complejo de revelar.
Caprichoso hasta en ese discurso, “Estatuas de sal” igual es muy inofensivo en su contenido, de hecho el disco ni siquiera es recordable, pero llama la atención cómo van surgiendo voces que lo elevan a un sitial que no le corresponde. Faltan años para saber qué pasará con la carrera de Cuti Aste, pero este debut no hace la sombra a nada de lo que venimos escuchando en la música chilena de los últimos 18 años. Y eso es una gran cachetada para quien se vende de músico con grandes dones.


Esto sale en Oveja Negra:
“Frívolas”, su primer sencillo, se plantea como una ironía al estado actual de la televisión nacional, con el dominio de la farándula por sobre otros intereses.
“En esta canción me río del vacío cultural que generan ciertos programas de TV de mediodía que son una estupidez mayúscula, pero lo hago con humor. De solo pensar cuántos megawatts se gastan a esa hora en todo el país para enterarse de qué le dijo está al otro… Hay que hacer nuevas represas para seguir transmitiendo basura”
Súper elaborada la crítica de Aste, se pasó.
Lonyi es el 2009 y no podí andarle echando la culpa al SQP de que la gente sea inculta, en fin, yo me escuché una pura canción y la verdad es que ningún brillo pero desde un principio ya me carga que el disco de este tipo tenga que ser bueno porque Aste es una suerte de genio musical en las sombras. Creo que el circuito musical chileno es mega penca, nuestros astros de la música se pasan de sobrevalorados y más patético aún es el ejército de comentaristas musicales que se compran todo. Ése es un verdadero problema del vacío cultural chileno: el sobajeo entre los amigos y la gente de los medios apañando esta mediocridad haciéndole la pata a cuanto hueón aparezca mientras tenga los amigos indicados.
Aguante padrino, eres mi columnista favorito.
Me pican los oidos por escuchar el disco mientras me como una cajita feliz en el mc donalds. ¿Para cuando las poleras de gugulson ?.
Bien, Padrino. Tal vez me anime a escucharlo, pero sólo tal vez. No me tinca mucho; de hecho, si pienso en las alternativas que sugieres al principio, me inclino por la A.
lo promocionan porke tiene un nombre así como shuer loko; Cuti Aste… onda ohh
pero tiene menos brillo ke un zapato de gamuza hola
por lo menos cuti aste no es como seo2….. o es menos web 2.0
ESTA WEA ES UNA FALTA DE RESPETO AL TRABAJO DE CUALQUIER SER HUMANO. TE ENCUENTRO PESIMO. DEDICA TU TIEMPO A “HACER” O “CREAR” NUEVOS MUSICOS CHILENOS.
Ya.
Gracias por leer gugulson.com
Estoy feliz viviendo en Vladivostok, lejos de los músicos chilenos.