Javier Barría – Introducción a la Geometría
La canción romántica nacional y extranjera, esa balada para emisoras tipo FM2, causa gran adhesión en Chile. Basta ver Yingo, las teleseries, los videos que dan en el Metro, las radios que escuchan los taxistas; en general, los coros de Luís Fonsi se repiten y se repiten, porque están muy bien hechos, pero también porque se ha institucionalizado un estilo que en la época de Rojo alcanzó un asqueroso poderío en lo que se entendía como “música chilena”. Pero lo cierto es que desde Los Prisioneros, pasando por Los Tres hasta Dënver, la canción romántica ha mutado, manifestándose con éxito entre las bandas chilenas en contadas ocasiones. El caso típico es “Sigues dando vueltas” de La Rue Morgue, un megahit que hasta hoy se puede encontrar en el dial. Dentro de ese contexto, tratando de ganar un espacio en esa tradición, el último disco de Javier Barría es un intento con más aciertos que errores.
En casi cincuenta minutos, dividido en once canciones, “Introducción a la Geometría” es un disco marcado por el amor, pero también por otros temores que rondan a Javier Barría: la soledad y el paso del tiempo. Sin embargo, Barría siempre es el que habla de él; individualismo que a través de un lenguaje concreto, que no abusa de metáforas ni de oraciones cifradas, roza la cursilería en los momentos más bajos del discos (“Venditas”, “Té”, “La misma madera”). Por otro lado, el sonido pop de guitarras y programaciones lo desmarcan de todo el tufo folclórico de sus compañeros de generación. En canciones como “2 AM” y “Autopista” la mezcla cuaja muy bien, pese a que los aplausos se los lleven los momentos menos plásticos de “Acantilado”. El pop de Javier Barría, se mueve, entonces, entre una diversidad sonora que ayuda en la narración del disco, pero que a ratos se siente inmadura, como en “Capital”, donde sorprende la extraña e innecesaria copia a Radiohead.
Pese a esta inconstancia, “Introducción a la Geometría” logra salir muy bien parado del pantano de relaciones amorosas y sentimentalismos gracias a la poesía del autor. En sus letras, Javier Barría se demuestra simple y directo, pero con un arsenal de frases que (una vez más) lo distancian de la producción local; en él se distingue una sabrosa capacidad para hablar de la ciudad como escenario de sus pasiones, pero también para declarar las dudas que le provoca el paso del tiempo. Así lo resume en “Sábado Solo”: “Temblor en las tripas, el llanto en la gripe / El vientre escondido en un coma profundo / Y el amor que envejece tatuado en mi mundo / Tal cual lo vivimos, planeta de simios”. Son esos segundos en los que la voz susurrante de Barría cobra el mejor tono. También al hablar de su fe en el amor, como en “Foto movida”: “No se ha creado la bala capaz de matarnos / Y ahora somos dos peces dormidos al fondo del mar / No existe un ojo más sabio para retratarnos / que la tormenta que nos desvanece y nos hace brillar”. Ahí la balada del cantante toma un cuerpo propio.
Entonces, instalándose como un cantante pop, Javier Barría publica una obra que a todas luces no es su creación definitiva, pero que sí expresa una búsqueda por acercarse a la canción popular masiva. No es casual que su primer disco apoyado por un sello -Infanta Terrible- sea de este tipo, pero el resultado final no lo ubican en una vereda cómoda ni pasiva. Está claro que en el camino van quedando tareas pendientes, pero gracias a un lenguaje no tradicional, Barría deja una pequeña marca al interior del panorama de la canción romántica chilena, estilo lleno de lugares comunes y superproducciones sin gracia.


a mi me carga. lo vi una vez en vivo y era como los clises de Ceratti y Fito PAez en uno. somnifero. igual le dare una oida a esto.
lo que escuche hasta ahora de javier lo encuentro bueno. muy bacan. ese nuevo aún no escuche, pero igual debe estar bueno. =]
Un grande!
Amigos, hemos perdido algunos comentarios por cambio en el hosting.
ojala que hayan quedado los mas memorables… como los de seo2 o los de los barras de chancho en piedra
no cacho a este kuliao… pero dejo siempre un post. saludos!
es el tremendo disco¡¡¡¡¡¡……
es radiable y aun asi no cae en tantas cosas cliché..
grande¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
venditas, la misma madera, y té no son puntos bajos del disco…..
y es malo acaso “lo desmarcan de todo el tufo folclórico de sus compañeros de generación” esa wea vale mil veces 1 barria… pendejos weones, seguro es mejor porque suena electro!
saaaaaaaaaaaaaa mil veces mas actitud la camila moreno si es que kieres entrar a comparar, este soporifero no aporta nada a nada, canciones iguales, el mismo tono de voz, sin matices, una reverenda mierda incipida, puro amor, amor, amor.. mierda pa quinceañeras!
grande coterraneo!!