Lunes
Minera San Esteban: Usted y su Ambición
Hay 33 mineros atrapados en una mina del norte. En Internet la gente está afligida y hace grupos de facebook al respecto y ponen en sus estados de Twitter mensajes de apoyo. En el mundo real el ministro de minería “se quiebra” ante las familias y todos los políticos incluido el presidente se muestran firmes exigiendo que aparezcan culpables mientras ponen la misma cara que pone Rafa Araneda para las teletones.
En los medios los reclamos son dos: uno se refiere a las responsabilidades políticas donde Concertación y Alianza se echan la culpa, el otro es generalizado y se trata de las condiciones de seguridad de estos mineros.
En televisión este último es el alegato con más cobertura, aparecen expertos en seguridad y vemos infografías de cómo está distribuido el espacio en la mina. Fernando Villegas en Tolerancia Cero incluso habla de una “gran minería” donde están Chuquicamata y Teniente y una minería “pequeña” la que grafica como precaria donde se desempeñan compañías como Minera San Esteban, la empresa que explota San José, el yacimiento de los mineros atrapados. En el programa del canal del presidente hablan de que las condiciones son tan extremas que estas empresas ahorran en seguridad para que el negocio sea rentable y los panelistas se espantan porque Chile es un país minero y debiera tener un buen sistema de prevención de riesgos.
Y ahí es donde para casi todos aparece el Estado como quien debe proporcionar una legislación decente respecto a seguridad en la mina, Piñera anuncia que reestructurará la entidad fiscalizadora gubernamental y todos apoyarían una eventual inversión de dinero, incluso pública, en este tema. Los mismos que el año pasado se ofendían profundamente cuando los mineros negociaban bonos de millones de pesos (con los bonos de los altos ejecutivos nadie se ofende, obvio).
Es como si para la gente fueran nuestras cavernarias prácticas laborales en sí mismas las culpables de esta tragedia, como “pucha a nadie se le ocurrió que hubiera seguridad decente oh” sin llevar la discusión un poquito, sólo un poquito más allá. Porque en esta situación de un momento para otro pasamos de ser los jaguares de Latinoamérica líderes en los negocios a un subdesarrollo donde la gente trabaja en condiciones vergonzosas y asumimos esta condición como tal y con culpa generalizada a nivel nacional. La empresa que explota el yacimiento San José que tiene una planta que diariamente produce 700 toneladas de cobre y oro, ya no es la propiedad de millonarios con oficina en el sector oriente de Santiago, ahora son una “pequeña minería” que hace lo que puede para contribuir al país con sus ganancias y pucha, tuvo que ahorrar plata en seguridad y dejar la mina como queso gruyere, como explican en televisión.
Mientras tanto Piñera se pone la parka roja y anuncia que encontrará a los culpables, como si los verdaderos culpables fueran el empleado de prevención de riesgos de la empresa que no hizo nada antes del asunto, el fiscalizador público que no revisó lo que pasaba en el yacimiento o incluso el gerente de San Esteban que no le importó que la mina fuera queso gruyere. A la vez y convenientemente Piñera desliga esta situación del mundo terrenal (¿y judicial de paso?) anunciando que el rescate “depende de Dios” como si fuera una triste jugada del destino la que tiene muriendo a estos obreros y no los evidentes lineamientos de los empresarios millonarios que sólo les importa sacar metales a cualquier precio.
Es momento que se manifieste que los verdaderos culpables son varios, son los que vacacionan y comen con Sebastián Piñera hace años, empresarios ambiciosos de una industria ambiciosa que creen que progreso significa estrujar hasta la última gota lo que tienen al frente. Personas que creen que es normal dejar la tierra llena de hoyos y meter seres humanos a que saquen cobre, la enfermedad de esta gente llega a tal nivel que incluso llegan a pensar que “contribuyen con la sociedad” dando trabajo y pagando impuestito por las ganancias millonarias que se llevan.
Porque en el norte hay gente muriendo de una manera horrible digna del cine de terror pero en el resto del país hay otras muertes menos mediáticas donde la gente pierde sus casas por las deudas con casas comerciales, donde hombres quedan heridos haciendo edificios Paz Froimovich o donde efectivamente mueren chilenos al contraer enfermedades cuyos medicamentos son tan caros que no pueden pagarlos. Ninguna de estas situaciones le importa a los empresarios, a Luksic no se le mueve un pelo cuando el Banco de Chile tiene pagando a una señora de La Pintana todo su sueldo para comprar una tele a crédito y probablemente ni los dueños millonarios de San Esteban o cualquier otra mina grande o “chica” van a cambiar sus políticas por 33 personas pobres posiblemente muertas, a lo más pensarán en ellos en la misa del domingo pero no reflexionarán sobre los alcances de su saqueo legalizado porque antes está su destino en la vida que es ganar mucha plata y de esta manera contribuir a este pequeño fundo mediante el chorreo.
Podemos incluso revisar el aspecto empíricamente judicial y recordar que los dueños de San Esteban incluso fueron sentenciados por homicidio tras la muerte de un minero, pero la gente rica no va a la cárcel (pregúntenle a Piñera y a su hermano) y con una indemnización quedaron listos, posibilitando probablemente que haya ocurrido la tragedia en curso. Todo esto sin contabilizar los cientos de mineros que mueren al año en tareas de extracción cuyas muertes no son tan dramáticas como lo que ahora sucede ¿Qué nos hace pensar que esta vez las cosas sí van a cambiar y los mineros tendrán condiciones de trabajo dignas?
En un documental Michael Moore le preguntaba al dueño de Nike cuánta plata era suficiente para él, cuánta ganancia él consideraba adecuada para dejar de lado la codicia que lo impulsa a que cada año suba sus ingresos. El millonario no supo responder y tampoco creo que puedan responder los dueños de la mina con sus trabajadores atrapados. Obvio no tienen respuesta para explicar su ilimitada ambición que los lleva a sobreexplotar suelo chileno y meter gente a esa trampa mortal. Tampoco necesitan respuesta porque para nuestro ministro de minería los recursos naturales no renovables son propiedad del que los encuentra y para nuestro presidente estos empresarios delincuentes son emprendedores que van a crear el millón de empleos y convertir nuestro país en una nación como Portugal o Checoslovaquia (sic).
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