Lunes
La gran estafa del community manager
El mundo del internet nos ha traído grandes y hermosas satisfacciones. Nos abrió un mundo de conocimiento rápido, a la mano, que luego evolucionaría en algo tremendamente más funcional y práctico, que fue la comunicación directa e instantánea con otras gentes y la confluencia de estos conocimientos entre personas.
Entonces primero partimos con la florcita ghey de ICQ, y el pirateo con Napster donde me banearon por culpa de metallica a pesar de nunca haber bajado una canción de ellos (pero después salió audiogalaxy así que bakán). Ese tipo de servicios, mensajería instantánea y P2P, serían una previa de la verdadera “revolución” que estamos viviendo ahora mismo y que tiene a las empresas y a los viejos dueños de ellas de cabeza tratando de entender esto tan loco de la web 2.0… el “alucinante” fenómeno del Social Media.
Porque eso que miraban tan a huevo y con escepticismo las empresas hace unos 7 años en cuanto a inversión marketera, ahora resulta ser la piedra filosofal para lograr todo lo que se quiera, desde limpiar una imagen podrida hasta vender un yogur vencido poco menos… todo parece ser posible para las compañías que participan activamente en el cybermundo.
Pero la clave parece no estar solamente en armarse un sitio .com, un blog en WordPress, una cuenta en Facebook o en Twitter. No. La llave maestra parece tener complejidades mucho más exclusivas, que sólo unos pocos iluminados reconocen… así se engendra el community manager, un gurú en redes sociales.
No sabemos realmente qué es lo que le hace obtener un cargo que supuestamente posee mediana reputación a este ser que, créanlo o no, su gracia es tan simple como saber usar bien Facebook o Twitter. Ni más ni menos que eso.
El community manager generalmente es un periodista, ingeniero comercial, publicista o diseñador, que mediante sus “privilegiados” conocimientos en comunicaciones y con una pequeña dosis de visión de negocio, resulta ser un experto en materias tan complicadas como postear en un blog. El community manager es vivo, vendedor, y logra persuadir a cualquiera de que las redes sociales son casi que fundamentales para cualquier negocio y para la vida misma, y que cada segundo que pasa sin tener una cuenta en twitter, es como atrasarse 500 años en tecnología.
El gerente de redes sociales es ágil, y con su olfato sabe aprovecharse exactamente de esos viejos que aman tener chiches tecnológicos, porque el estar a la vanguardia tecnológica hoy en día entrega un estatus que un dueño de empresas simplemente no puede permitirse desechar. Vemos viejos canosos de 50 pa’rriba plagados de iphones, blackberrys, sendos macs, que por el solo hecho de no haber nacido en la generación X o Y, se sienten algo extraviados, y creen no entender mucho eso que estos privilegiados sí saben ocupar a su antojo. Entienden un poco lo que es un twitter, lo que es un Facebook, pero hay algo que no llegan a captar, por lo que necesitan a este salvador que, además de enseñarles a usar google maps en la blackberry y ponerle fondo a su cuenta de twitter, potenciará su marca y su negocio.
Sin embargo, lo cierto es que probablemente el 80% de los profesionales que se desempeñan en comunicaciones saben perfectamente de qué se trata una cuenta de Facebook o un blog. Las empresas suelen tener, dependiendo del tamaño de éstas, departamentos de marketing o comunicaciones, y aún así consideran algunas la necesidad de tener este “community manager” que debe tener en realidad un escalafón tan trascendente como el de un gerente de la felicidad. Equipos completos pueden desarrollar perfectamente la función, donde basta un publicista o cualquier comunicador con suficiente experiencia para liderar el grupo, sin necesidad de tener un título que suena rebuscado, cursi y de cartón.
La aparición del community manager encaja como anillo al dedo de esos hijitos de papá que no salieron muy clever como para entrar a la PUC y que les alcanzó solamente para una UDD. Donde por fin chatear todo el día en vez de estudiar, postear fotos en flickr y saber usar un iphone les sirve de algo “importante” ya que gracias a estos conocimientos tan esenciales hoy en día, pueden ocupar un cargo de categoría no menor en cuanto a remuneración, y convertirse, por qué no, en “líderes digitales”.
Y mientras tanto, salen al mercado universitario diplomados enseñando estas complicadas materias; salen cada vez más pegas buscando profesionales que se peinen con internet para trabajar como robots contando y midiendo visitas de una página; y son cada vez más las empresas chilenas que se han ido sumando a incorporar este puesto del community manager para realzar una cuenta en Facebook o en Twitter, con alguien ganando más plata de la que debería y que con total seguridad afirmamos que no sabe más de internet de lo que ud., querido lector, sabe.
Felicitaciones, nativos digitales 2.0, y aprovéchenlo hasta que los dueños de empresa se den cuenta de la media estafa que les están endosando.
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